Casi nada.

A lo mejor esto de odiar a algunas personas es otra manera de odiarme a mí misma, no las soporto y no me soporto a mí cuando lo estoy siendo. Lo soy todo el tiempo. En realidad es como un juego, no me lo tomo muy en serio. Nada me lo tomo muy en serio…Sólo cuando me hacen enojar y ahí sí, todo es muy serio. Me propongo algo fácil a corto plazo y lo cumplo. Debe ser una forma de engañarme a mí misma para entretenerme. Como si fuese dos personas o algo así. Luego ya no me interesa, nada me interesa mucho ni por mucho tiempo. No recuerdo la última vez que algo me interesó. Hablo de cosas, no de personas. Nunca me aprendo los rostros ni los nombres de los cantantes que me gusta escuchar. Como sea, me aprendo todas sus letras. Me preocupo más por cómo me hagan sentir. Nunca le he dado tanta importancia a la música, o a los actores o a las películas en general…ni siquiera me aprendo los nombres de los escritores de mis libros. No los analizo como libros, tampoco. Siempre ando buscando la manera en la que esas personas estaban pensando o cómo se sintieron y termino sintiéndome identificada. Tal vez soy una cáscara. Un psicólogo me dijo que no debo sentirme identificada con algunas personas pero qué rayos, si he pasado por eso, he pasado por eso y punto. Siempre he pasado por cualquier cosa de la que me estén hablando. Excepto algunas y lo admito. Soy una hormiga en lo sentimental. Es todo a escala, he pasado por todo en pequeñas escalas, pero eso me basta para haber analizado las situaciones unas treinta veces, aconsejar a algunos seres y que me hayan llamado “sabia” ya algunas veces más. Imagínense, yo y mi ego con tan poco conocimiento y sabiduría. Si tuviese más, sería un monstruo insoportable engreído y demás. Qué suerte que aún me queda ignorancia. Quién diría.

2 comentarios:

  1. Excelente. Muy buena forma de redactar. También explicaste bien el sentimiento, y te entiendo en todo, ¡sigue así!

    Saluditos<3.

    ResponderEliminar